En la segunda mitad de los años sesenta se consolida en los Estados Unidos una corriente estética musical, conocida con el nombre de SALSA. El movimiento artístico y social que nos ocupa, involucra otras artes más allá de la combinación de una manera agradable al oído. Conjuntamente con ella se desarrollaron nuevas expresiones en: la pintura, la escultura, cine, literatura, teatro, fotografía, otras artes plásticas y escénicas. Algunas ciencias, por su parte, la musicología, la etnomusicología, la semiología,, la semiótica, y el periodismo, se han ocupado a profundidad del tema. La música Salsa tuvo su mayor momento de autenticidad, cuando su identidad fue étnica. Como todo producto en la sociedad capitalista, es objeto del mercado y sus leyes. El afán de lucro, motor del capitalismo, arrolló a esta resultante cultural; simultáneamente con su desarrollo surgió una industria cultural que terminó por desnaturalizar este acumulado histórico, vulnerado por el vaivén de estrategias comerciales y de mercadeo, que pretendían conquistar plazas más allá de sus fronteras étnicas. Para ello se montaron dos tácticas: una, Estandarizar el producto cultural. Dos, Quitarle su sello étnico, es decir, edulcorarlo, de tal manera que resultara inocuo, en su pretendido universalismo.

 

Siguiendo su vieja tradición, la salsa se niega a morir. Por el contrario, su gran fortaleza, consiste en incorporar en su lenguaje cifrado y de clave, las propuestas musicales que la modernidad viene produciendo.

 

Es claro pues, que a través de cuatro décadas la Salsa, su capacidad de adaptar a su estructura cualquier corriente musical, que sea de aceptación en el mal llamado “MundoLatino”, ello nos lleva a confiar que pese a las veleidades en el tiempo, a la salsa le espera larga vida. 

 

Nueva York dejó de ser la capital mundial de la salsa y su núcleo se dividió entre San Juan, Santo Domingo, Caracas,El Callao, Miami y Cali. De a poco, los Angeles, se van convirtiendo en la nueva Meca. Miami, persiste en un sonido, que no es clásico cubano, ni tampoco es novedoso, por el contrario, el sello SAR, lo llevó casi al agotamiento y como dijo un ácido crítico "Esa música naufragó por los lados de Cayo Hueso", es decir, salió de la isla pero no arribó a tierra firme.

 

RAFAEL PERECHALÁ ALUMÁ

ANTROPÓLOGO

Difícilmente hayan pueblos donde la música y el baile sean tan importantes, como en los africanos del África y los africanos de América. En el continente madre de la humanidad, todo el que hacer de la civilización, desde lo extraordinario hasta lo cotidiano, está presidido por lamúsica. A propósito de esta afirmación acotó el escritor bonaerense Jorge Lanuza: “ Por cualquier lado que vayan, llevan su música y sus bailes, porque los negros y su batuque son inseparables. Bailan para alegrarse, para diluir su degeneración. Aun encadenados en el barco negrero, bailan. Apretados como recua de animales, cantan. Cantan para acompasar el movimiento de los remos. Cantan para engañar al trabajo. Antes de pelear, bailan. Si están descansados, bailan. Y si están cansados bailan para descansar. Bailan para evacuar a los demonios y para ahuyentarlos. El baile es una manera de rezar. Si están de duelo, bailan. Bailan para enamorar. Bailan porque si. Su lenguaje es el baile”. Esta fortaleza cultural cruzó el Atlántico, con los esclavizados, migrantes forzados, obligados a trabajar de por vida, para enriquecer a "sus propietarios".

Un fenómeno recurrente está en el hecho que un mismo aire, sepresenta en naciones distintas con nombre diferente, es el caso de el porro “colombiano”, llamado “ritmo punta”, en Honduras. Por el contrario, el mismo nombre, se designan a aires diferentes. sea por ejemplo el son: cubano, vallenato colombiano, mexicano, etc. La Samba se pasea de Chile a la Argentina, hace escalas en el Paraguay y Bolivia. Otros ritmos nacieron en un país y se consolidaronen otros, caso del Son cubano, parido en el Haití, se nacionalizó en Cuba. El Merengue, universalmente reconocido por dominicano, su presencia es reportada en Colombia, Puerto Rico, Aruba, Curazao, Bonaire y Cuba. La bomba puertorriqueña, tiene un par en el lejano Paraguay y la misma voz sirve para denominar un complejo afroandino ecuatoriano. De los aires fronterizos recordemos que el Currulao va de Colombia al Ecuador y Perú. El Joropo, unifica a Venezuela y Colombia. En este acápite queremos reiterar el carácter medular de la música en los pueblos del África y su diáspora, recordando que tanto España, como Portugal precolombinas, fueron sacudidas por ritmos del antiquísimo continente, tales como: el Fandango, el Chucumbé, el Caracumbé, etc llegando algunos de ellos a florecer en este lado del Atlántico.

El Son cubano, procedente del Haití, dada su maleabilidad, se ha mezclado con: el BOLERO; la GUAJIRA, El MONTUNO, el DANZÖN, el CHACHÄ, el PREGÖN, la GUARACHA, etc. Del matrimonio entre el Merengue dominicano y el bolero, nació el bolemengue. La Cumbia colombiana y el merengue vallenato, parieron al Merecumbé. El Paseo vallenato fecundó al bolero cubano, produciendo al Pasebol, el alegre Porro, engendró con su paisana la Cumbia al Porrocumbé. Muchas creaciones fueron efímeras, al parecer carecieron de cultores, tales como el Bombelé, que "tiene Mambo y tiene Twist" y la poderosa mass media, no era tan poderosa, como lo es en la modernidad. De la música Rock también vino un aporte y uno de sus ejemplos se convirtió en un clásico salsero: "El Ratón", pieza antológica del repertorio de "Joe Cuba Sextet", compuesto por José "Cheo" Feliciano, fue arreglado para una presentación de la "Fania All Stars" y le agregaron un fantástico solo de guitarra eléctrica de Jorge "El Malo" Santana. Esta composición, ha resistido la prueba de los tiempos. Sus arpegios "latinos", son siempre bien recordados. El mismísimo BOOGALOO se lo ha querido definir como la mezcla de guajira y ROCK AND ROLL. Los hermanos cubanos Hierrezuelo aducen que en realidad es un MONTUNO, "Al Montuno, al Montuno, no le digan Bugalú". Ramón "Monguito"Quian, solicita que " No le digan salsa a mi Son".

Un destacado personaje de la radio venezolana, el disjockey Phidias Danilo Escalona, dirigía un muy sintonizado programa llamado “La hora de la salsa y el bembé ”, patrocinado por una prestigiada salsa de tomate conocida como Ketchunheinz. El caraqueño del común, por economía de lenguaje se acostumbro a decirle de manera abreviada, simplemente “Salsa”. Este nombre terminó por popularizarse y con posterioridad universalizarse. Un viejo son cubano popularizado, entre otros cantantes, por Carlos Embale, su coro reza: “Échale salsita”. Cubanos y cubanófilos chauvinistas, han querido darle por origen del nombre de la corriente musical, el nombre del citado son. En la misma corriente de psicología social, han querido atribuírselo al fantástico Benny Moré , quien solía animar a los bailarines diciendo “!!! Salsa ¡¡¡”. Resulta coherente con la hipótesis del origen venezolano, el que el primer disco que lleva el nombre de “Salsa”, sea el grabado por el maestro, nativo del mismo país , Federico Betancourt y su orquesta. Es preciso destacar que muy a propósito el creativo diseñador de la carátula resalta como foco el hecho que a un platillo de los timbales, se le esté derramando precisamente salsa de tomate. La confirmación “oficial” del nombre de la expresión musical se lo da, el disco del sello Fania, impreso por el pianista Larry Harlow, titulado “SALSA”.

 

RAFAEL PERECHALÁ ALUMÁ

ANTROPÓLOGO